La trigesimosexta y antepenúltima jornada liguera en el Grupo III está a punto de arrancar, y el Atlético Baleares tiene un partido clave en Son Malferit en su afán por mantener la categoría. Los de Manix Mandiola recibirán el próximo domingo al Alcoyano, un rival que está a una sola victoria de sellar la permanencia y que, por lo tanto, saldrá a dejarse la piel lejos del Collao.
La derrota en Llagostera ha pesado. No lo suficiente como para perder la fe pero sí lo necesario para dar un paso atrás. Moral y en la tabla. El equipo blanquiazul sabe que no habrá mejor manera para reponerse al golpe sufrido en Costa-Brava que doblegando al Alcoyano y regalando una victoria a la parroquia balearica, que ahí ha seguido estando cuando más crudas han estado las cosas. Pero no va a ser fácil, ya que para el conjunto valenciano de Alcoy el partido es también de vital trascendencia ya que el conjunto que dirige Mario Barrera, que está a tres puntos de certificar la salvación de manera matemática.
El conjunto de Mandiola deberá reponerse al directo sufrido por un competidor directo y volver a la senda de la victoria lo antes posible si no quiere ver reducidas sus opciones de obrar el milagro de la permanencia. Xisco, Fullana y compañía deberán recuperar las sensaciones de los seis choques anteriores al del Llagostera. No será tarea fácil, pero con el apoyo de la afición el equipo de Mandiola ha demostrado ya que todo es posible. Tres finales. Esas son las que le quedan a los de Patrick Messow para por lo menos intentarlo. El domingo, la primera. El domingo, otra más para seguir sin mirar atrás.