La jornada número 35 en el Grupo III de la Segunda División B está ya en la parrilla de salida, lista para ser disputada. El Atlético Baleares de Manix Mandiola visita este fin de semana la Costa-Brava catalana para medirse a un Llagostera que, al igual que el conjunto blanquiazul, está con el agua al cuello sumido en los puestos de descenso a Tercera División.
Con una racha de seis partidos sin perder. Con un balance de cuatro victorias y dos empates con sólo un gol encajado. Con estas maravillosas cifras se presenta el conjunto balear en Catalunya, dispuesto a revertir por completo la precaria situación que atravesaba el club dos meses atrás y a los mandos de un entrenador que ha conseguido reencontrar el espíritu en unos jugadores que se veían ya en Tercera División. El Baleares ha cambiado y este fin de semana puede dormir, por primera vez en muchos meses, lejos de posiciones de descenso. Algo que parecía increíble hace un par de semanas está a punto de hacerse realidad.
Pero no va a estar sólo en la pelea por ese sueño. El conjunto de Son Malferit jugará ante un Llagostera sediento de puntos ante su afición, que va acompañar a su equipo más que nunca en el estadio de la Costa-Brava más que nunca ya que una victoria les haría salir de abajo. A priori duelo directísimo e igualado por la salvación que deberán resolver las grandes individualidades con las que sí cuenta el Atlético Baleares. Xisco, Fullana, Canario y compañía tendrán que salir a comerse al rival por completo y no darle la oportunidad de meterse de lleno en el encuentro.
La vida está a punto de cambiar para la parroquia balearica, que ha visto como los suyos han sido capaces de revertir una de las peores dinámicas deportivas que el club ha sufrido en su historia más reciente. Y ahora, de finales a Costa-Brava.