Son Moix se presentó totalmente empapado. Invierno y Son Moix siempre han sido y son primos hermanos. El ajetreo en las inmediaciones del estadio la proceden prácticamente las mismas personas cuando desfilaban los mejores equipos de España. Algunas caras son las mismas y otras ya son nuevas que, voluntariosamente, representan un buque en su charco (bassiot) de Segunda B. A diez minutos del inicio aparece bandolera en mano y bufanda holgada. Una anécdota, de las que saboreas dulcemente, ya ha sido consumida en la primera toma de contacto. Llegamos justos; él, su jefe y yo. Será cuestión de veteranía atracar puntualmente al partido. Tiempo de elaborar encargos digitales. El minuto a minuto del encuentro no es para tirar cohetes aunque, dice, está sorprendido por la cantidad de usuarios que utilizan esta herramienta para informarse. Inmediato, simple, útil y eficaz. Bienvenidos al presente comunicativo.

Ya en posiciones, el balón móvil se comportaba de la misma manera con el Mallorca que con un ordenado Peralada. La ausencia de Abdón Prats era la sorpresa y la baja de Joan Sastre dejó, sin excusa, echado el cierre al candado de las incorporaciones por el costado derecho. Mientras él seguía sustentando el minuto a minuto, su jefe ya introducía notas para la crónica momentánea en la página web. Más tarde llegaría la buena, la del papel, la de siempre. Es «muy muy diferente», me comentó completando entretanto los comentarios del directo, hacer una crónica en los destinos profundos de la península y en un horario de competición crepuscular que, por el contrario, reposar con tiempo perfilando así un análisis de lo sucedido más cuidadoso. El tiempo: pórtate bien con él porque lo necesitarás en las situaciones más jodidas. Este insertó carpetazo a la primera mitad. Peralada enfilaba vestuarios gustándose (primer aviso). Él, al mismo tiempo, anunciaba virtualmente el parón en su portátil. Después, en un momento, comentó en positivo su última intervención cinéfila, Molly’s Game (2017). Sin dejar de darle un empujón válido y firme al revuelo de incerteza que goza The Disaster Artist (2017).

Primer Mallorca-Peralada para él y para otros muchos seguidores en Son Moix. Cubriendo al equipo bermellón desde 2005.

«Es una situación nueva. La gente que tiene cuarenta años para abajo esto nunca antes lo había vivido», explica de un Mallorca de bronce mientras contemplas al delegado de campo, Toni Tugores, actuando, con un marcador no electrónico, como cuarto árbitro de imitación. Ojo, imitación de calidad. Al lado, uno de los linieres llegaba apuradísimo para revisar las indumentarias de cada jugador antes de saltar al campo. Pasó que algún futbolista pisó el terreno de juego antes de la llegada del tercer árbitro. Será eso, que nunca lo habían vivido. Sin embargo, aclara la clave del próximo devenir: «Todo pasa por el playoff». Y, de repente, una de las ocasiones más claras del Mallorca. «Es un jugador mentalmente débil; se come mucho la cabeza», afirma ilustrando la jugada de un futbolista reflejo de un equipo líder pero encallado una vez más en el comienzo de año. Y van cinco empates consecutivos. Ni Álvaro Bustos, que debutó de rojo dejando buenos destellos, pudo inaugurarse venciendo y por la puerta grande. Aunque ya hizo más que Pol Roigé, por enésima vez, marchándose rumbo al banquillo cabeza agachada.

Puede haber un reportaje en el mediocentro, comenta a su jefe justo al lado suyo. Podría venirle bien a Salva Sevilla un consorte alternativo. Del rey de Roma se departió y este (Salva no suele salvar a sus rivales malgastando un disparo) perdonó. Grada de tribuna y alrededores expresaron el aliento de una impaciencia bajo una herencia reciente de constantes tablas en el luminoso. Un jugador, no obstante, se convenció de llevárselo muerto de Son Moix. Kevin Soni, el nueve del Peralada de diecinueve años que consiguió turbar la defensa bermellona, se encontró con un palo y a las acaballas falló la suya del partido (segundo aviso). El Mallorca quiso intentar en solitario acabar bien los deberes. Pero, ya en el descuento, una mínima pájara la aprovechó el Peralada creyéndose la machada final en la isla. Cesc Clotet, que salió a cinco minutos del final, le pegó al larguero estando Manolo Reina desahuciado (tercer aviso). No hubo más advertencias. Llegó la pregunta: ¿Podemos hablar de crisis?, y él contestó: «Bueno, podemos dar las gracias por el punto», en un diálogo subordinado por el envite final del rival y filial del Girona.

Diecinueve de noviembre fue la última vez que el Mallorca ganó convenciendo con su poderío al Elche. Después cinco empates. Siguen líderes. Todo quedará en casa de playoff.

Después de preguntarle en rueda de prensa a Vicente Moreno, movidito durante los noventa minutos en el área técnica, por la posible validez de conformarse con el punto atendiendo a las últimas oportunidades palmarias del Peralada, se dispuso a comentar vía radio una breve pincelada del porvenir del conjunto bermellón. «Es evidente que el Mallorca necesita un fichaje más. Y se mira mucho la delantera pero el centro del campo también se le tiene que tener en consideración (…). El club tiene dinero, esto es una gran ventaja y debe ir al mercado. Igualmente, ahora es cuando menos tiene que perder la cabeza». Algunos compañeros de profesión ya esperaban en Zona Mixta a Pedraza y Xisco Campos anunciado estos dos nombres por el jefe de prensa del Mallorca, que, de guasa reflejo del vínculo amable, se dirigió a un compañero consultándole si le iba bien estos dos jugadores. Por otro lado, él ya no metió móvil en mano al canutazo de los jugadores. Solo escuchaba porque, cuenta, estas declaraciones son casi una anécdota en el periódico de mañana. Son historia las tres, cuatro páginas que dedicaban en exclusiva al Mallorca. Eran otros tiempos. Tocaba comer algo rápido para un poco más tarde poner rumbo a la redacción. Su jornada solo acaba de empezar. «Buenas tardes y feliz domingo», concluyó así su minuto a minuto un buen profesional.