El Mallorca tenía hoy otro rival además del Girona. Con un fuerte calor  apretando en Son Moix, el Mallorca comenzaba la racha de tres partidos consecutivos jugando a las 14:00. En relación a lo que ocurre en el terreno de juego, para este encuentro, Javier Aguirre optaba por hacer un cambio en su once tipo, la introducción de Antonio Sánchez en el centro del campo sustituyendo a Grenier. Finalmente, la defensa del Mallorca era quien decidía el partido, ya que Antonio Raíllo marcaría el gol local y Copete cometería el penalti que daba lugar al gol del Girona.

La primera mitad, que daba comienzo tras el saque de honor del excapitán Xisco Campos, seguía la pauta esperada. El conjunto de Javier Aguirre salía al campo con 5-3-2 habitual, un bloque bajo con similar planteamiento al del partido del Rayo Vallecano. En los primeros minutos, era el Girona quien parecía llevar la iniciativa en ataque a través de tiros lejanos que se marchaban desviados, mientras que el Mallorca no conseguía acercarse a las inmediaciones del área visitante. La primera de los bermellones llegaba, como no, tras un centro de Jaume Costa y remate de Muriqi que se marchaba alto. 

Las más clara del Mallorca llegaría, de nuevo, del pie de Jaume Costa, quien, tras una buena conducción de Maffeo y Dani Rodríguez, enviaba un balón al primer palo que sacaba el portero visitante. Además, en el posterior córner, Muriqi remataba solo de cabeza y el balón se iba por encima del larguero. En esta sucesión de ataques mallorquinistas, llegaría un posible penalti a favor del Mallorca que más tarde sería anulado por el árbitro, previa consulta del VAR. Esta vez, decisión acertada de parte del colegiado. De esta forma, los 22 protagonistas se retiraban a vestuarios con empate a cero en el marcador.

Para la segunda parte, Riquelme empezaba avisando en los primeros tres minutos con una falta en la frontal del área, disparo que sacaba Rajkovic sin demasiadas complicaciones. Ya en el 53, Rodrigo Riquelme, de nuevo, recogía un rebote dentro del área bermellona y mandaba el balón alto. Esto era la confirmación de que el Girona comenzaba mejor los segundos 45 minutos, liderados por un Riquelme que buscaba el gol de todas las maneras posibles. Esa sería la razón por la que Aguirre daría entrada a Grenier, buscando más control en un centro del campo que no consiguió dominar su parcela durante gran parte del encuentro.

El Mallorca, al igual que en la primera parte, se crecía a medida que pasaba el tiempo. Posesiones largas que no terminaban de concretarse, pero que hacían crecer el nerviosismo en la defensa visitante. Esta situación crecía aun más a quince minutos del final, con Kang In Lee bajado más al centro después de la salida de Dani, cuando el coreano le ponía un gran balón a Grenier y el francés disparaba de cerca directamente al cuerpo de Juan Carlos. La tensión crecía y la grada apretaba en busca de un primer gol que decantase el encuentro. De hecho, el Girona haría lo propio a través de Arnau Martínez, quien tras una buena jugada, cruzaba el balón rozando el palo derecho de Rajkovic. 

A tan solo cuatro minutos del final, Kang In Lee ponía un centro al área, centro que controlaba y mandaba al fondo de la red el capitán, Antonio Raíllo, quien convertía el primer gol del encuentro. A pesar de ello, la alegría bermellona no duraría mucho, ya que Copete cometía un penalti a falta de un minuto para el final del tiempo reglamentario. Samu Saiz era el encargado de lanzarlo, engañando al portero local y empatando el partido de nuevo. Llegados al descuento, Abdón tendría en su cabeza el gol del desempate después de un córner, pero el balón se marchaba a centímetros del palo izquierdo, siendo esta la última ocasión clara del encuentro.

Con el empate a uno terminaba el encuentro. El Mallorca continúa sin encajar de otra forma que no sea de penalti, pero ya acumula tres en cuatro jornadas y les han costado puntos. La próxima cita tendrá lugar en el Santiago Bernabéu, ya que el Mallorca visita al actual campeón en Madrid. La temporada pasada salió goleado, por lo que intentarán mejorar esa imagen y, siguiendo con su buen hacer defensivo, sacar algo de valor de la capital.