La crisis del COVID-19 nos ha enseñado muchas cosas a todos. Entre ellas, la máxima de que por muy convencido que estés de que algo va a seguir como siempre, habrá factores ajenos a tu control que puedan cambiarlo todo en cualquier momento. Nadie nos enseñó a vivir, pero se supone que aprendimos. Nadie nos enseñará a vivir ahora, pero se supone que aprenderemos.

El fútbol tal y como lo conocíamos es historia. Por lo menos de momento. Las primeras imágenes de estadios sin gente ya forman parte de nuestro archivo personal y, nos guste más o menos, son una pequeña circunstancia con la que tendremos que convivir por un tiempo. El juego sigue pero se adapta a su nueva normalidad, a la que tendrán que aproximarse al máximo todos los que rodeen al mismo.

La recuperación del tono físico y la gestión de los tiempos será otro de los factores con el que tendrán que lidiar todos los diestros de esta plaza. Tras casi tres meses sin competición, los clubes de Primera División luchan contra el tiempo para llegar a la reanudación de la mejor manera posible. El fin justifica los medios y precisamente los medios con los que cuente cada uno de los 20 equipos de la máxima competición pueden marcar la diferencia.

Si hay alguien que tendrá que readaptar su filosofía será Vicente Moreno. El valenciano ha demostrado que su modelo de confianza en un elenco corto de protagonistas funciona, pero ahora se enfrenta a un nuevo reto: por primera vez desde que aterrizó en la isla deberá tender su brazo a los menos habituales para que estos dejen de lado dicha etiqueta. El de Masanasa siempre ha sabido jugar a esto de los roles y hacer sentir a todos importantes, punto de partida más que interesante para encarar una situación así, pero jugarte un descenso cada tres o cuatro días supondrá la necesidad de que todos estén preparados para olvidarse de la jerarquía y poder dar el máximo en cada uno de los minutos que disputen.

Cada uno con sus barreras de entrada pero sin tiempo para acomplejarse por ellas. Volver es ganar, pero hay que saber volver. Cada uno a su manera. Muchos hablan de que todo se decidirá en las once jornadas que quedan, pero la realidad es que el destino se está escribiendo ya en los campos de entrenamiento, donde la nueva mejor manera de hacer las cosas se impondrá a las demás. Toca reinventarse, toca hacer migas con la nueva normalidad.