Villarreal CF y Real Mallorca disputaron en el Estadio de la Cerámica su partido correspondiente a la vigesimonovena jornada de liga en Primera División. En dicho encuentro, groguets y bermellones midieron sus fuerzas en un choque que acabó cediendo del lado local (1-0), tras un solitario gol de Carlos Bacca en la primera mitad.
Los de Vicente Moreno saltaron al verde con novedades en el esquema inicia tanto en el sistema como en las fichas, como no podría ser de otra manera. El técnico valenciano optó por una defensa con tres centrales (5-3-2) y dio entrada a jugadores con poco protagonismo en el último duelo ante el Barça. Por su parte, Javier Calleja armó una elección ofensiva con Samuel Chukwueze, Paco Alcácer y el propio Bacca.
Los de la isla arrancaron bien, con un despliegue veloz y eficiente en transiciones ofensivas, con una exquisita versión de Takefusa Kubo y con una gran oportunidad en las botas de Iddrisu Baba. Pero sin siquiera poder degustar su buen inicio, los de rojo y negro se vieron sorprendidos por la velocidad de Chukwueze y por un posterior remate a gol de Carlos Bacca que no hizo más que validar la virtuosa carrera del extremo nigeriano. Al Mallorca le tocó remar de nuevo pero el tanto amarillo al cuarto de hora no hizo más que relajar la tensión sobre el verde y, en ese terreno, el Villarreal los tenía mejores para mover la pelota de un lado a otro sin que pasasen muchas cosas.
En la segunda parte todo cambió: el partido se quedó rápidamente sin Santi Cazorla, sustituido al descanso, y sin Kubo, reemplazado a media hora del final. El fútbol horizontal dio paso a un intercambio de golpes y verticalidad en la que los baleares se mostraron más sólidos, contando con ocasiones de todos los colores y sin apenas ser inquietados en su propia área. Baba volvió a hacer temblar el larguero, Ante Budimir se revolvió bien en un par de ocasiones, pero la esférica no quiso entrar pese a que hubiera sido lo más justo. El Villarreal supo sufrir, cometió las faltas que tuvo que cometer y acabo haciendo válida la ventaja cosechada en el primer acto.
El Mallorca pierde otro tren para abonarse a una mejor posición en la carrera por la permanencia. Los de abajo vienen pisando fuerte y los de Son Moix ya llevan dos de dos en derrotas desde que todo volvió a rodar. Pero eso sí, ya no hay tiempo para lamentación alguna. El próximo viernes y ante el CD Leganés, la suerte volverá a echar una moneda al aire para decidir quién de los dos aspirantes que se citan en el estadio insular se queda definitivamente atrás en su afán por mirar directamente a los ojos al objetivo deseado. Unas que se van, y otras que llegan.