RCD Mallorca y Deportivo Alavés se verán las caras el próximo sábado (13:00) en el estadio de Son Moix. El feudo barralet acogerá un encuentro que enfrentará a dos equipos que se están jugando la permanencia, pero que cuentan con dinámicas muy dispares. Los baleares, con muchas dudas, los vascos, con la misión de aprovecharlas y seguir alargando su buena racha.
Es un momento difícil para los bermellones: a la mala dinámica deportiva de dos derrotas consecutivas ante dos rivales directos se le ha sumado la marcha del ya ex CEO de la entidad; Maheta Molango. Pese a que la noticia del cese del ex jugador suizo ha sido recibida con los brazos abiertos por gran parte de los aficionados, no deja de haberse dado en plena temporada y con el agua al cuello, cuando menos presencia deberían tener este tipo de acontecimientos. Sin embargo, Vicente Moreno y su plantilla han demostrado durante estos días seguir con la confianza intacta por lograr el objetivo y han resaltado la importancia del próximo choque ante la escuadra de Asier Garitano.
Los blanquiazules llegan entonados a un encuentro en el que también se juegan mucho: el cuadro de Mendizorroza llega tras una victoria clave ante el Eibar y con un balance de 7 de 12 en el último mes de competición. Las piezas del puzzle de Garitano encajan a la perfección en un 4-4-2 con variantes en el que los puntales han recogido los frutos de un equipo que, sin mucha carga táctica, compite del primer al último minuto. Lucas Pérez y Joselu se reparten los minutos y los goles en una cifra final de 18, que se divide a partes iguales entre los dos arietes ex Premier League. Junto a ellos, la velocidad de Aleix Vidal por banda o la omnipresencia del eterno capitán Manu García equilibran el dibujo de un equipo de la parte baja que ha promediado sólo un gol encajado en sus últimos cuatro compromisos. 27 puntos y un gran colchón sobre el descenso, la situación idónea para competir en un feudo en el que los norteños deberán cuajar una gran actuación coral para llevarse algún punto.
Y de unos que carburan, a otros que no consiguen ni arrancar. En Mallorca se concibe el partido ante el Deportivo Alavés como una auténtica final para volver a engancharse a la pelea de la salvación. Las dos derrotas por la mínima ante Valladolid y Espanyol han echado el tiempo encima a un equipo al que tres puntos ante su afición le cambiarían la moral, aún estando ya está en puestos de descenso. La plantilla no baja los brazos y sigue creyendo en llegar a la meta. Habrá que ver si Moreno, que no cuenta con bajas verdaderamente significativas, introduce algún tipo de variante en su sistema o si, por el contrario, sigue confiando en sus once hombres de confianza. Se espera una gran entrada en Son Moix, donde los de casa buscarán por fin una alegría para poder seguir remando.