Llegó con la etiqueta del mejor lateral derecho de la primera vuelta en la temporada 17/18, en Segunda B. Era el capitán del Atlético Saguntino y dejó su tierra para ponerse la elástica del Real Mallorca. En esa segunda parte de la temporada, Fran Gámez no gozó de muchas oportunidades. Seguramente por el buen estado de forma de Joan Sastre. Eso sí, Gámez tuvo minutos. A veces de lateral, otras incluso de extremo. Pero tuvo sus momentos, y convenció sin más. Nadie se esperaba, visto su corto paso por el Mallorca, el inicio de año que está teniendo. Cosas del destino y del fútbol caprichoso, Sastre y su lesión le han dado a Fran Gámez la oportunidad de su vida. Y vaya cómo está aprovechando esta oportunidad. Tanto, que Joan Sastre tiene muy complicado volver a la titularidad en ese lateral diestro.
Velocidad, garra y superación. El Moto GP del Mallorca. Adjetivos que si le sumas los de humildad, seriedad y trabajo constante te sale la figura de Fran Gámez. La suerte de vivir el día a día de la actualidad bermellona, ayuda a ver cómo es el jugador valenciano en las distancias cortas. Un chaval tímido, que suele responder a las preguntas de los medios con pocas palabras. No será el más mediático, pero sí el más currante. Partido tras partido Gámez ha demostrado a la afición mallorquinista todo su potencial. Parecía imposible suplir a un jugador de las características de Joan Sastre -que el año pasado cuajó una maravillosa temporada-, pero el inicio de Fran Gámez está siendo estrambótico.
Faltaba el gol, que llegó en Lugo. Vicente Moreno ya se lo dijo en anteriores ocasiones. El gol era la asignatura pendiente del jugador valenciano. Gámez, que es muy aplicado en tareas tanto ofensivas como defensivas -es muy complicado, a día de hoy, sacarle un punto negativo al lateral bermellón-, dejaba el listón muy alto. Siempre que llega a la línea de fondo cuando sube consigue centrar y, lo más importante, es capaz de volver en seguida a cubrir su hueco. Esto último le fallo bastante en el partido en el Anxo Carro. Durante la primera media hora de encuentro, Gámez sufrió mucho por su banda. Le cogían todo el rato la espalda y cuajó uno de sus peores partidos con el Mallorca. Hasta que todo eso quedó en un segundo plano con su gol. Un golazo con su pierna mala que le permite al conjunto bermellón seguir sumando.
Fran Gámez se deja querer. Todo el mundo en su entorno lo reconoce. Desde el Rafa Escrig -youtuber que estuvo de jefe de prensa en el Saguntino con Gámez de capitán-, quien expresó hace un par de meses su felicidad por el salto del jugador valenciano a un equipo como el Mallorca; como sus propios compañeros. En la zona mixta del Anxo Carro, eso mismo, quedó patente. La timidez de Gámez atendiendo a la prensa se quedó en un segundo plano y su sonrisa por marcar con el Mallorca adquirió importancia. «¡Fran sonríe!», le gritaban sus compañeros. Sin embargo, no hacía falta esta vez que se lo dijeran dos veces. Fran Gámez está feliz en el Mallorca. Lo demuestra cada partido. Y si él está en su máxima plenitud y sonríe, la afición sonreirá con él.