3 goles en contra en 8 partidos hablan por si solos. Con la excepción de Raíllo (aunque, en cierto modo, también ha tenido que empezar de cero), Vicente ha tenido que formar una línea defensiva totalmente diferente a la que heredó de la temporada pasada. La gran mayoría de los artífices del descenso salieron de la isla y se han reclutado a jugadores con la experiencia necesaria para no volver a encajar medio centenar de goles en una temporada.
El retorno de Xisco Campos y la renovación de Raíllo significan una de las parejas de centrales más competitivas y complementarias de la categoría. El cordobés, polémicas aparte, es una pareja de baile perfecta para cualquier defensor que se sitúe a su costado. La temporada pasada ayudó a cubrir las carencias de un Yuste desplazado al eje de la defensa y todo hace indicar que, junto al hoy capitán, blindarán el área bermellona por alto y bajo.

En los costados, el elenco balear cuenta con dos potentes armas. Tanto Joan Sastre como Bonilla suponen un peligro extra para sus homólogos rivales, que no tan solo tendrán que soportar los movimientos hacia dentro y hacia fuera de los Lago, Pol o Bryan, si no que también tendrán que andar con ojo con las internadas de los profundos laterales. Sastre, fruto de Son Bibiloni, llevaba temporadas jugando a buen nivel, llegando a recibir repetidas llamadas de la selección nacional Sub-19. En cambio, Javier Bonilla, cuya zurda ya era conocida por los campos del Grupo 1, libera a Lago Junior, con capacidad de percutir hacia el centro del área. Su insistencia en el ataque y su zurda de seda se materializaron en el gol que certificaron los tres primero puntos de la temporada.
El entramado que planea Vicente Moreno va más allá de los cuatro hombre de atrás. Por delante suyo, Marc Pedraza desempeña la función de ancla (algo similar a lo que fue Sasa Zdjlear), situado por delante de la pareja de centrales y escalonado por detrás de su compañero en el centro del campo. Así, además de aportar estabilidad defensiva al equipo, libera de ciertas responsabilidades defensivas a Damiá. Ante el Peralada, el centrocampista mallorquín tuvo facilidades para bajar a recibir y responsabilizarse de la salida de balón. Por detrás, las facultades de Manolo Reina han quedado ya patentes. Desde el primer día ha asumido los galones que su experiencia y su puesto en el campo requieren y se ha alzado como uno de los estandartes. Dentro y fuera del verde. La sensación de seguridad que ha transmitido a sus compañeros se palpa desde la confianza para transitar el balón con los pies hasta la buena comunicación que existe entre él y su defensa en los balones divididos.

Los primeros fichajes de la dirección técnica fueron dirigidos a apuntalar la defensa. Los primeros partidos de Vicente Moreno al cargo han demostrado que está construyendo su equipo desde la seguridad defensiva.