Córdoba CF  0  2 RCD Mallorca
EQUIPO LOCAL: Santamaría; Company, Yuste, Raíllo, Oriol; Domínguez, Rodríguez (Ansotegui, 76′), Culio, Moutinho (Lekic, 64′) ; Lago Júnior (Pol Roigé, 20′) y Brandon. EQUIPO VISITANTE: Kieszek; Antoñito, Caro, Bijimine, Cisma (Caballero, 80′); Luso (Domínguez, 83′), Alfaro, Bergdich, Juli; Guille (Pedro Ríos, 72′) y Rodri.
Goles: 0-1: Moutinho (62′), 0-2: Brandon (79′)
Asistencia: 11.805 espectadores

Como tantas veces ha pasado en el otro costado, el Mallorca en Córdoba fue el conjunto inmerecido de la victoria prácticamente desde el minuto cero hasta el descuento. Suficiente tiempo hacía que los bermellones no se vestían de lobo para arrancar de un plumazo el botín –dos goles en tres ocasiones en todo el partido- y dejar en el reguero un juicio en Córdoba que aparenta de final. Y es que la practicidad en la noche sureña aglutinaba el verde cien por cien para los mallorquines en un estadio que tanto podían pintarles la cara –los locales estaban elaborando en perfectas condiciones dicha receta- como demostrar el equipo vistoso en juego de principio de temporada. Y ni de lejos, porque el guión acabó sentenciando un 0-2 del goleador Brandon Thomas –ya lleva más goles realizados (7) que en toda la temporada pasada (6)- en el único córner del partido para el Mallorca.

Córdoba -Mallorca 11.11.2016
Disposición táctica inicial

El pragmatismo llenó las venas de los once futbolistas de rojo en el tapete del Nuevo Arcángel. Un encuentro que empezó y acabó, por qué no decirlo, con el balón en los pies con calcetas blanquiverdes proponiendo en frente de todo el conjunto de Fernando Vázquez postrado en campo propio.  Por tanto, el bastón de mando del partido era propiedad cordobesa y los costados con Guille y un Bergdich, este último empezó con el plomo lleno pero acabó fundido, buscaban los centros y las combinaciones con Juli y la referencia local, Rodri. Era tal la balanza inclinada en el costado local que bastaba con echar un ojo a los números en una primera mitad sin goles.  Seis saques de esquina local por cero de los de Fernando Vázquez y, para más inri, también ninguna falta cometida del conjunto bermellón y con un cambio obligado para el técnico gallego: salía Lago con molestias y entraba Pol Roigé con una intervención pobre durante todo el partido.

La trama prosiguió con la misma forma y sin la reacción de los de Fernando Vázquez que seguían con el conservadurismo de esperar al rival. Todo lo contrario en el bando contrario, ya que una victoria supondría cortar una sangría de seis encuentros consecutivos sin ganar. Y a base de empuje el Córdoba acorralaba un Mallorca cómodo en el papel de vejado agarrándose al despeje y a las intervenciones de Roberto Santamaría que, sin embargo, asustó en el primer tiempo en una excursión fuera del área donde Rodri tuvo el disparo limpio entre los tres palos pero un cordobés, Antonio Raíllo, despejó solitario con la cabeza el balón en boca de gol. Fue entonces cuando en una estirón bermellón encontró un hueco a pase de Brandon a Moutinho y el portugués no falló. Jarrón de agua fría y pesadilla que inundaba a José Luis Oltra. Igualmente, los locales no desplantaron la cara del partido y continuaron achicando. Pero, y en el primer saque de esquina mallorquinista del partido a falta de diez minutos, ataron bien atado la bolsa del encuentro y dejaron la justicia por los suelos. Domínguez peinó el esférico y el de Cala d’Or solo tuvo que empujar para hacer el segundo y definitivo del partido. Los de Fernando Vázquez  se llevaron –en un escenario casi de hurto artificial- los tres puntos. El fútbol es así.