La crisis económica ha afectado seriamente al espectáculo
¿QUIÉN ES PEOR?
Hace cuatro o cinco años, cuando la liga tenía emoción, cuando los equipos que ahora luchan por entrar en Europa luchaban por la liga, cuando el ganador del pichichi no se sabía hasta final de temporada, cuando los estadios se llenaban para apoyar a sus equipos incluso en partidos de puro trámite… Cuando ocurría todo esto, surgió por primera vez el término de mejor liga del mundo para catalogar a la liga española.
Ahora, no obstante, quien habla de esto para referirse a la liga BBVA sabe que se engaña. Tenemos a los mejores jugadores, eso sí, pero distribuidos en dos equipos. El resto luchan por no vender a sus estrellas, pero genera beneficios si lo hace. Ante este difícil dilema, normalmente, los equipos tienden a vender, más que nada, para sobrevivir.
Atrás queda esa liga en la que Silva, Mata, Villa y Pablo Hernández convivían en el Valencia, Luis Fabiano, Renato, Maresa, Navas…, en el Sevilla, Torres, Agüero, Maxi Rodríguez…, en el Atlético, o Senna, Riquelme, Forlán…, en el Villarreal. El único que se salva es el Atleti, pero no porque haya formado un equipazo, sino porque ha mantenido, en la medida de lo posible, su juego y su esquema, aunque con diferentes jugadores, aparte de gestionar bien el equipo. Por esa razón, ahora gana, porque esos equipos han decaído.
Las otras ligas se frotan las manos cuando se dan cuenta de que la liga está afectada por una crisis. De ahí que los Silva, Mata, Robben, Torres, Sneijder, Yayá Touré, Ibrahimovic…, que antes podíamos ver dando espectáculo en Son Moix, El Sadar, Riazor, El Sardinero…, ahora satisfacen el placer de aficionados extranjeros, lo que acarrea una serie de consecuencias que, a día de hoy, resultan preocupantes y que, para mañana, va a costar arreglarlas.
Aquella liga en que Madrid, Barça, Valencia y Sevilla mantenían una intensa lucha por hacerse con el título, ahora se lo rifan de igual manera Manchester United, Manchester City, Arsenal, Chelsea, Tottenham, o Bayern, Borussia, Leverkusen…, aunque este año haya sido una excepción, ya que Bayern y Manchester tienen el título en el bolsillo.
Pero no solo en lo más alto se ha producido un cambio tan pronunciado. En la lucha por el descenso no se lucha jornada tras jornada por salir del pozo, sino que se espera a quien falla más, a quien es peor. El Deportivo ha sumado 16 puntos de 78 posibles, unas cifras atípicas y, a la vez, alarmantes. Estos equipos tiran de cantera, su cantera tira del juvenil, el juvenil del cadete… y, así, es muy difícil sobrevivir.
De esta manera, un Celta – Osasuna, por ejemplo y, con todos mis respetos, nos resulta un tostón de partido que, probablemente, hace unos años, nos apetecía ver por su tensión, emoción y ambiente. Pero no solo eso ha contribuido a la pérdida de espectáculo, sino porque la gente tampoco apoya a su equipo en el escenario. Normal, con esos precios…
Los equipos están tardando demasiado en darse cuenta de que poniendo precios más razonables los estadios se llenarían y, seguramente, sería más rentable. Es muy común ver el Colisseum, el Iberostar y algún otro estadio sin apenas ambiente.
La liga se ha convertido en una lucha por sobrevivir por 14 de los 20 equipos que la componen, en lugar de ser un intercambio de golpes con espectáculo, emoción, tensión y show. Vamos a aprovechar que en el deporte sí damos la talla en detalles como este. Vamos a intentar ser un espejo para otras ligas, igual que lo es la NBA en Estados Unidos, por ejemplo.
Xesc Ripoll / @XescRipoll / @noticiasrcdm