Sergi Barjuan sorprendió a todos con su alineación en La Romareda. Un tanto extravagante, plagada de nombres poco frecuentes y jugadores lejos de sus posiciones naturales. Sin duda alguna, el que más airoso salió de la arriesgada apuesta del entrenador catalán fue Álex Vallejo. El vitoriano, que tan solo ha jugado 402 minutos repartidos en 8 encuentros, se acopló al equipo sin dificultad alguna y dotándole de empaque en la segunda mitad.
En los encuentros disputados anteriormente, el medio centro vasco o bien compartió medular con tan solo uno de sus compañeros o formó por delante de un pivote. En La Romareda, Barjuan le entregó las llaves de la sala de maquinas, operando como eje por delante de los centrales. No obstante, al contar con otro jugador que puede (y debería) ocupar dichas funciones como Sasa Zdjelar y debido a las fluctuaciones del juego, cuando Álex avanzó conduciendo el balón, Sasa se mantuvo atento y acertado en las permutas. Aun así, el serbio firmó uno de sus partidos más decepcionantes.
Si, por difícil de borrar que parezca, olvidamos de la nefasta primera parte del conjunto balear, donde todos y cada uno de sus jugadores erraron innumerables pases, Álex destacó entre los bermellones. Seguro de donde debía situarse en el terreno de juego, atento a cualquier internada de un incansable Ángel que superó a la defensa mallorquinista en todos los registros y notable en la distribución del juego, Vallejo demostró que se puede y se debe contar con su presencia en futuros onces. Aunque sus esfuerzos se vieran minimizados por la gran actuación de su homónimo en campo contrario, Alberto Zapater. El mediocampista maño hizo que nos olvidásemos de su edad, abarcando todo el ancho del campo.
El caso de Vallejo es un tanto particular. Debido a las recurrentes lesiones en sus rodillas, el que se criase en la cantera del Deportivo Alavés ha tardado más de la cuenta en llegar al primer equipo. Pese a tener poco protagonismo en estos últimos años, no cabe duda que podría hacerse con un hueco en el equipo, no tan solo por sus cualidades si no también por su polivalencia. Su posición natural se encuentra en el centro del campo, pero también se le ha visto jugar de central. El mismo día que volvió a jugar un partido con el primer equipo tras mucho tiempo (amistoso invernal frente al Hertha de Berlín) actuó en el eje de la zaga y se irguió como una de las gratas sorpresas.

Álex no fue el único al que se le dio un voto de confianza el pasado sábado. Julio Pleguezuelo contó con una oportunidad, al fin en su posición natural. Anteriormente había ejercido de lateral derecho en situaciones socorridas y se notaron sus costuras debido a su poca experiencia en el fútbol profesional. No obstante, se mostró realmente superior a su pareja, Yuste, buscando participar con balón lo máximo posible. No es de extrañar, pues el mallorquín se ha formado en las dos canteras que mejor trabajan este aspecto: La Masia y la Arsenal FC Academy.
Sin éxito alguno, Barjuan buscó revolucionar el equipo ingresando a jugadores con pocos minutos esta temporada. No hay duda de que deben jugar los que más hambre demuestren. Pero igual ya es demasiado tarde para semejantes modificaciones en el once y el sistema de juego.